Uno de los principales atractivos que ofrecen los acabados en ladrillo visto es su aspecto. Tienen la cualidad de transmitir una sensación de calidez y seguridad en el ambiente, nos transporta a lugares como el campo o casas de antaño, lugares que generan sensación de tranquilidad y bienestar, razón por la cual este tipo de aspecto es muy utilizado.

El ladrillo visto o “caravista” se caracteriza por el especial acabado de varias de sus caras, que permiten dejarse a la vista una vez colocados. Como el resto de ladrillos, están disponibles en distintos tamaños y colores, siendo este último aspecto uno de los que más se cuidan a la hora de su fabricación. Si bien las variaciones de color entre estas piezas son inevitables, se busca obtener un resultado lo más homogéneo y armonioso posible.

Otra de las características de este tipo de ladrillos es su baja porosidad y poca capacidad de absorción del agua, así como su alta densidad, lo que hace que posean excelentes propiedades de aislamiento acústico. Además, los cerramientos construidos con ladrillos caravista requieren un bajo mantenimiento y son muy resistentes al paso del tiempo. Por estos motivos, son muy utilizados a la hora de realizar los muros exteriores en viviendas, pero también en interiores, por su belleza y cualidades físicas.

Este tipo de revestimiento necesita ser protegido, especialmente cuando se encuentra a la intemperie. Un tratamiento adecuado le brinda protección contra la humedad, prolongando su buen estado y evitando el deterioro.

Hay varios agentes agresivos que afectan a los ladrillos vistos; éstos son los siguientes:

  • Humedad: causa un aspecto desagradable desde el punto de vista estético, creando moho y hongos en su superficie.
  • Salitre: aparece como consecuencia del ascenso de la humedad por el fenómeno de capilaridad. Este problema afecta principalmente a los ladrillos nuevos que requieren un determinado tiempo de curado. Éste puede realizarse en forma natural o forzada. En el primer caso, el tiempo varía de acuerdo se trate de uso interior o exterior y del tipo de recubrimiento que se desea aplicar posteriormente. En el caso del curado forzado, se realiza un lavado de las paredes diluyendo una parte de ácido muriático en diez partes de agua. Posteriormente se lava con abundante agua y se deja que las superficies se sequen.
  • Agentes climáticos y erosión: la acción del viento y de la lluvia, en conjunto con las partículas en suspensión en el ambiente causan deterioro, decoloración y acumulación de suciedad en los ladrillos.

Te proponemos nuestro impermeabilizante para ladrillo visto.

Este es un producto formulado a base de una dispersión de polímeros estireno-acrílicos, con un tamaño de partícula adecuado para una alta penetración en sustratos porosos.

Tiene muy buen poder ligante, logrando fijar las partículas sueltas o con escasa cohesión.

Una vez alcanzada la correcta formación de la película (aproximadamente 7 días, dependiendo de las condiciones ambientales), este recubrimiento posee una elevada resistencia al agua, excelente dureza lo cual le aporta resistencia a la erosión, al descascarado, y al ampollado.

Es de fácil y rápida aplicación. Se utiliza tanto en interior como en exterior y no necesita una pintura de acabado. Es de rápido secado, se puede entonar.

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